
Interesantísimo el último post que Giulio Guerrera publica en su blog Genéticamente Sevillista.
Vayan desde Latidos de Nervión mis felicitaciones por la entrevista que el propio Giulio le hace a José Manuel García, y mi apoyo incondicional para este periodista que en su día destapó el caso de El Búho, este periodista que ha tenido que sufrir en sus propias carnes la bajeza moral en la que se encuentra el periodismo deportivo sevillano.
La última desfachatez que este hombre ha tenido que soportar, le llegó la semana pasada en Utrera por parte de José Antonio Sánchez Araujo.
En la entrevista de la que hablo, José Manuel García demuestra que está ya hasta el gorro de sus compañeros de profesión y le habla a Giulio sin pelos en la lengua, ni mucho menos. Le llama al pan, pan y al vino, vino.
Estas son algunas de las frases del único periodista de Sevilla, que ha ejercido de periodista en un caso que muchos han querido enterrar sin éxito:
"Esto es lo que es la Sevilla periodística, una gran falsedad, una enorme bolsa de basura y de hipocresía. Esos supuestos compañeros con su vacío lo que me están haciendo es un enorme favor porque yo no quiero nada con esta sarta de mentirosos, falsos e hipócritas. Porque yo no quiero saber nada con ellos".
"A mí mi padre me enseñó esos viejos conceptos hoy en día olvidados como son la ética, la honestidad, la honradez, decir la verdad... duela o chorree sangre, pero la verdad. La verdad siempre por delante y así podrás dormir muy tranquilo. Otros seguro que no".
"Yo soy Sevillista porque mi padre fue Sevillista, pero además soy periodista. Aquí en esta ciudad existe una gran esquizofrenia. Te vas a Cádiz y los periodistas son del Cádiz, te vas a Valencia y los periodistas son del Valencia y defienden a muerte a su Valencia. Le preguntas a un periodista de Sevilla de qué equipo es y te dicen... no, no, yo soy del Sevilla y del Betis. Perdón, y una mierdaaa. Son falsos".
Yo creo que se puede decir mas alto, pero imposible decirlo más claro.
Esto es lo que hay, y lamentablemente así está el periodismo en esta ciudad.
En innumerables ocasiones los periodistas se han quejado de que siempre "se mata" al mensajero, pues bien, ahora son los propios periodistas (maestros y alumnos), los que no sólo "matan", sino que "asesinan en una tremenda hoguera" a un compañero de profesión cuyo pecado es haber contado la verdad en un caso que todos querían tapar.
Y ojo, porque José Manuel García lo único que hizo es informar y no opinar, no quiero ni pensar lo que le hubiera ocurrido si hace lo segundo...





