
Me pellizco la cara y no me lo creo, o mejor dicho... no quiero creermelo.
El Sevilla FC ha jugado un buen partido, si me apuran hasta un muy buen partido, porque ha empequeñecido al gran rival que tenía delante, pero... los regalos en defensa tiran a la basura el buen partido realizado y le pone en bandeja al Oporto el pase a los octavos de final de la Europa League.
Lo del Sevilla FC en defensa no tiene nombre, y si lo tiene... yo no le encuentro ni el nombre, ni la explicación a tanto despiste, a tanto regalo, a tantos fallos que está desangrando toda la esperanza de la liga, y ahora también de la Europa League.
Nada nuevo bajo el sol, la vida sigue igual en la defensa del equipo entrenado por Manzano.
Llevo mucho tiempo diciendo que este Sevilla es una madre detrás, y que así es imposible llegar a ninguna parte.
Por lo tanto, otro partido con más de lo mismo. Y van...
No, no todo es malo, ni mucho menos.
El Sevilla FC no ha merecido este 1-2 para nada, porque en ningún momento ha sido peor que el Oporto, porque ha jugado un buen partido, porque ni con el 0-1 ha bajado los brazos, porque hizo que el rival pareciese menos de lo que es... pero la diferencia es que el Oporto no ha regalado nada y el Sevilla FC sí, como casi siempre.
Demasiado castigo, demasiado dolor, demasiado injusto, pero los errores en Europa también se pagan.
Salió el Oporto en tromba haciendo unos minutos muy buenos, pero el Sevilla FC coge las riendas del partido y poco a poco le como el terreno a los portugueses.
La única ocasión de peligro del Oporto en la primera mitad llegó, como no podía ser de otra manera, tras un fallo defensivo del Sevilla. Medel, gran partido el que se ha marcado el chileno, salva un gol bajo palo tras un fallo de Andrés Palop. Eso es todo lo que hicieron los portugueses en ataque.
Por el contrario en el Sevilla FC van apareciendo Jesús Navas, Perotti, Luís Fabiano... y aunque no se dispone de ninguna ocasión clara de gol en esta primera parte, el Oporto no se sube a las barbas y con el 0-0 se llega al descanso.
Tras la reanudación el árbitro escocés Craig Thomson, monta un show lamentable de cuatro minutos de duración para mostrar dos tarjetas amarillas, increíble pero cierto. Esta claro que este año el Sevilla FC tiene el cenizo con los colegiados.
En la segunda parte el equipo de Manzano está mucho mejor, juega muy buen fútbol y hace que el Oporto no tenga más remedio que recular hacia su área. Pero en los mejores momentos del Sevilla FC, los portugueses se acercan por primera vez al área tras el lanzamiento de una falta, que el colegiado les regala repetir, y la defensa sevillista le hace el segundo regalo de la noche que esta vez sí aprovecha el Oporto por mediación de un Rolando que por increíble que todavía me parezca, se encontraba junto a otro jugador portugués completamente sólo en el área sevillista.
Mazazo gordo.
Pero el Sevilla FC no baja los brazos, quiere el balón y se va arriba buscando un empate que tarda sólo 8 minutos en llegar porque Kanouté en el minuto 66 de partido hace justicia al juego sevillista tras un magistral lanzamiento de falta por parte de Rakitic.
El empate hace que el Oporto sea un auténtico flan por el empuje que el Sevilla FC le mete al partido.
Los de Manzano van a por la remontada, con fútbol, con centros, con remates que se marchan por muy poco o que se topan con Helton.
No, no hubo fortuna en el remate por mucho que se intentase.
Pero... lo peor aún estaba por llegar.
A 5 minutos para el final, el Sevilla FC decide hacer el tercer regalo en defensa de la noche, y esta vez tampoco perdona el Oporto.
Palop se queda a media salida y tras un rechace Guarin pone el 1-2 en el marcador.
Palo grande porque en esta ocasión el Sevilla FC sí hace méritos para mucho más, pero lo que no puede ser... no puede ser y además es imposible.
Eliminatoria más que cuesta arriba porque el Oporto en casa es mucho más equipo que cuando juega fuera, y sobre todo tras este marcador que se llevan los portugueses de Nervión.
¿Injusto?, pues sí, muy injusto.
Pero es que con estos regalos... es imposible.
Ni siquiera realizando un buen partido.



