Gracias a una magnífica segunda parte, el mejor equipo del sur de España cobra ventaja en la ida de la final de la Supercopa de España: Sevilla FC 3, FC Barcelona 1 con cerca de 40.000 espectadores en Nervión en un 14 de agosto.
Pero comencemos por el principio, es decir, por lo peor.
Salió el Sevilla al campo a no se qué cosa y alineando de entrada a un tribote trivote para tratar de hacerse con el centro del campo, pero lo cierto es que los de Antonio Álvarez no ven la pelota en toda la primera parte.
Ni se jugaba... ni se presionaba.
La sensación que me ha dado es que incluso ni se sabía lo que se quería hacer.
Demasiado respeto de entrada cuando a mi parecer se trataba de cobrar ventaja por no tener hoy enfrente a un buen puñado de campeones del mundo.



