
El pasado domingo se celebró en el Guadalquivir, ese río por el que sólo un equipo se introdujo en su aguas para pasear un título futbolístico, por cierto título europeo, la cuadragésimo cuarta edición de la tradicional regata Sevilla-Betis.
La victoria fue para el ocho con timonel de la embarcación de Nervión. Victoria incuestionable con total autoridad por parte de los sevillistas en un río donde el Sevilla suma ya 30 victorias por sólo 14 del rival. Está claro pues que las diferencias en esta ciudad no sólo se quedan en el fútbol.
Y de eso precisamente quiero hablar en este post, de las diferencias, de la clase, del estilo… Pues el pasado domingo, y por primera vez en las 44 ediciones disputadas, el perdedor no fue a darle la mano al ganador para felicitarlo (y por supuesto de esto no se hace eco la prensa de esta ciudad, como no podía ser de otra manera, claro está). El escozor tuvo que ser de órdago, partían los béticos en esta edición como favoritos, pero remar y verle durante todo el recorrido la matrícula a los sevillistas se ve que no les sentó muy bien a estos chicos, y más teniendo en cuenta la diferencia que se pudo ver en todo momento en el Río de Sevilla. Vamos que no hizo falta ninguna foto finish precisamente.
Pues nada, a aprender a remar, a aprender a jugar al fútbol, a aprender a dirigir instituciones centenarias, a aprender a acatar las normas que están para cumplirlas… Pero incluso antes de todo eso, no estaría de más leerse un librito de educación y buenos modales. Estoy seguro que ello contribuiría a mejorar el estilo de algunos.
Vaya desde aquí mi felicitación a los campeones: Eduardo Murillo, Beltrán Hidalgo, Juan García, Pedro Murillo, Jaime Canalejo, Manuel Morón, Luís García, Patricio Rojas y para el timonel: José María Pacheco “Chispita”.


