
3-2, victoria que supone tres puntos importantísimos en un partido con cinco goles y con mucho para contar.
Pero... voy a comenzar por el final, porque en el coche de regreso a casa sólo me ha faltado escuchar que hay que crucificar al recogepelotas que por lo visto se convierte en el centro de todo lo sucedido en el Ramón Sánchez Pizjuan. Está claro que tanto agua en la Semana Santa ha dejado a muchos con ganas de crucifixión, porque las palabras al término del partido de José María Del Nido desaprobando este hecho para el periodismo no es suficiente, porque dicen que esto no puede quedar así.
Pues nada, crucifixión para los recogepelotas y en medio que crucifiquen también a Cristóbal Soria como si se tratase de el misterio de Monserrat o de La Carretería, que seguro que así nos ganamos una medallita y el aplauso de todos si lo paseamos la semana que viene por Sevilla, que nos hemos quedado con muchas ganas de ver pasos en la calle.
Ojo, yo no apruebo lo sucedido con los recogepelotas en el partido, es más, no me gusta un pelo, pero me río de que en Sevilla los periodistas locales sean más papistas que el Papa.
No Ismael Medina, Chazarri y compañía, lo de los recogepelotas en Nervión no es vergonzoso, ni mucho menos, ¿y saben ustedes por qué?, porque esto es una moda que precisamente no se ha inventado en Nervión, sino muy lejos de aquí.
Para mí lo verdaderamente vergonzoso y denunciable del partido ha sido la jugada en el que Rossi agrede a Escudé y en vez de echar el balón fuera, tras caer el jugador del Sevilla FC a la hierba y sangrando por la boca, Rossi sigue la jugada como si no se hubiese enterado de nada cuando fue él mismo el agresor. Por cierto jugada que terminó con el balón en el poste de Javi Varas.
Esto sí que es chabacano, rastrero y denunciable.
Pero... como digo, aquí los periodistas locales son más papistas que el Papa y de esta jugada yo no he escuchado nada al término del partido.
Por cierto, el año que viene que se le regale "otra plaquita" a Marchena, me ahorro el calificativo para este jugador por si este post lo leen los niños. Pero lo que sí diré es que a este no lo quiero ver ni cortando el césped del peor campo de la Ciudad Deportiva. Ha sido expulsado a cinco minutos del final porque Undiano Mallenco entiende de fútbol lo mismo que yo de la Semana Santa de China, porque si fuera por la reiteración de faltas "el de la plaquita" debió de coger el caminito de los vestuarios con mucho tiempo de antelación.
Y dicho lo cual vamos con el partido.
Voy a comenzar por una cosa que me ha apuntado mi mujer al bajar del graderío:
"Fernando Navarro bien, ¿no?. Pues a ver si lo dices que vaya tela la que le has dado esta temporada".
Sí, Fernando Navarro lleva unos partidos bien, nada que ver con ese jugador con el que mucho he criticado en una buena parte de la temporada (mañana cuando leas el post espero que quedes satisfecha).
Desde el pitido inicial el Sevilla FC decide ir a por el Villarreal sin contemplaciones de ningún tipo, una pena que esto mismo no haya sucedido en muchos partidos ante rivales infinitamente inferiores.
Rakitic en el minuto nueve consigue su quinto gol como sevillista tras un magistral lanzamiento de falta.
Sólo cinco minutos después, Perotti (uno de los mejores del partido junto a Javi Varas, Negredo y Rakitic) realiza un pase perfecto a Negredo que este con una exquisita vaselina lo convierte en el 2-0. Con este gol el delantero sevillista consigue su gol 33 como sevillista, máximo goleador del Sevilla FC en esta temporada con 19 goles y máximo asistente del equipo con 10 asistencias. Se coloca a un solo gol de alcanzar a Biri Biri.
El partido, ni soñando, se pone mejor para el Sevilla FC con un 2-0 en el primer cuarto de hora.
Es cierto que el Villarreal, pendiente del compromiso ante el Oporto en la semifinal de la Europa League, no sale de inicio con Rossi, Borja Valero y Cani, pero no es menos cierto que el Sevilla FC tampoco contaba con Medel, Kanouté y Jesús Navas. Así que poco o nada que hablar en este tema.
El Sevilla FC realiza una muy buena primera parte con una tremenda pegada y también con buen fútbol, aunque poco a poco, todo esto se va agotando conforme pasan los minutos. Hasta el punto que en el último minuto de la primera mitad Fazio tiene que sacar un balón debajo de los palos. Un presagio de lo que vendría tras el descanso...
Porque tras el descanso el Sevilla FC no parecía el mismo. El equipo de Manzano esperaba, esperaba y esperaba, y no hacía otra cosa que no fuera nada más que esperar.
Y claro, pasó lo que tenía que pasar, que el Villareal acortó distancia por medio de "el de la plaquita", el mismo que ha repartido todo lo que ha querido con el consentimiento de un mal árbitro llamado Undiano Mallenco.
Olía muy mal el asunto, porque el Villarreal era el que dominaba, el que tenía las ocasiones... y el Sevilla FC volvía una vez más a las andadas de siempre.
Pero esta vez Manzano hizo lo que en otros muchos partidos no le dio la gana de hacer: reaccionar a tiempo.
Quita a Rodri (espero que se haya dado cuenta de una vez que el canterano es delantero centro y no enganche) y mete a Romaric bajo una sonora pitada para el jugador de Costa de Marfil.
Pero lo que son las cosas, fue precisamente Romaric el que puso de nuevo la tranquilidad con el 3-1 en el marcador tras pase de Negredo. Gol que le vino al Sevilla FC de perlas cuando peor lo estaba pasando por el control y el peligro que estaba demostrando el Villarreal.
Once minutos duró esa "tranquilidad", porque Rossi con un soberbio golazo ponía el 3-2 en el minuto 72, y con 20 minutos de partido por delante.
Zokora no existía y Rakitic se las tenía que ver sólo en el centro del campo ante un Villarreal que juega de cine, y si no lo hace... para eso tiene a un entrenador en el banquillo que deja ver su mano cuando su equipo lo necesita.
Llegó el tiro al poste de Rossi en la jugada que Escudé sangraba en el suelo. Más tarde la expulsión de Marchena tras emplearse durante todo el partido con toda la dureza que le dio la gana... y también los balones de los recogepelotas que le han servido a muchos de tema principal del partido.
Antes de terminar mi comentario quiero dedicarle unas líneas a Undiano Mallenco.
Este señor, y al que muchos le han elevado hasta los altares del arbitraje en España, se está empeñando una vez sí y otra también, en demostrarnos lo mal árbitro que es. Árbitro acomodado que no quiere nunca tomar decisiones importantes, árbitro de mentira...
Me hace gracia la rueda de prensa que le he escuchado a Garrido. Se queja de un penalti a Marco Ruben y con toda la razón porque yo he visto ese penalti en el campo, pero también he visto otro igual de claro a Negredo, y también he visto como Marchena ha repartido todo lo que le ha dado la gana con el permiso de Undiano... y también he visto todas las tarjetas que ha decidido no sacar esta mentira de árbitro.
Resumiendo, victoria muy importante que hace que el tren de la Europa League no pase de largo por Nervión, aunque... que pena que se haya fallado tanto ante rivales inferiores que pusieron hace ya mucho tiempo la Champions League imposible.





