
En el día de ayer, desde los micrófonos de Radio Sevilla en el programa "Libre y Directo", se apuntaba la posibilidad de que Sergio Sánchez no fichase finalmente por el Málaga debido a que el futbolista no superase todos los reconocimientos médicos pertinentes, porque "en Málaga andan con la mosca detrás de la oreja".
Lanzar, o sólo insinuar esta noticia, me parece de una poca vergüenza impropia de profesionales de la información.
Primero porque esa información es rotundamente falsa, y segundo porque "el tacto" de algunos es mas desagradable que el escaparate de una ortopedia.
Ojo, yo he sido el primero que le ha dado fuerte, flojo y regular a Sergio Sánchez en los últimos meses de la temporada, y os aseguro que tengo mis razones tanto deportivas como profesionales, pero hablar así tan alegremente de la salud de una persona me parece, además de una gran manipulación porque es mentira, algo muy canallesco.
El corazón de Sergio Sánchez está perfecto, y su fichaje no es aún oficial por otra razón bien distinta.
Ante lo que conozco del tema y lo que me cuentan, pienso que ya quisiera tener Sergio Sánchez la cabeza sólo la mitad de bien de lo que está su corazón.
El Málaga, ese equipo tan fuerte económicamente que está rompiendo el mercado a base de importantes contrataciones, ya llevan seis: Diego Buonannotte, Ruud Van Nistelrooy, Jéremy Tolulalan, Joris Mathijsen, Ignacio Monreal y Joaquín Sánchez, pretende pagarle al Sevilla FC su séptimo fichaje en cuatro cómodos años (700.000 euros anuales) y el Sevilla FC se niega a cobrar de esta manera los 2,8 millones de euros acordados por el traspaso del jugador.
Ese es el único motivo por el que Sergio Sánchez no es jugador del Málaga desde hace ya una semana.
Insisto, el jugador ha pasado perfectamente todos los reconocimientos médicos, ha llegado a un acuerdo en las cantidades a percibir en los cuatro años e incluso el Sevilla FC y el Málaga hace tiempo que cerraron el montante de la operación.
Lo único que ocurre es que ahora con todo ya pactado, el Málaga quiere incluir una cláusula en el contrato y pagar las cifras acordadas en cómodos plazos.
No hay más.
No existe otra cuestión.
Y el sólo hecho de que se insinúe algo con respecto a unos problemas de salud, que carecen de cualquier fundamento porque no hay nada cierto en ello... es tan asqueroso como vergonzoso.