
Me agarro hoy al dicho ese de que las cosas no son como empiezan, sino como terminan.
La fría noche no pudo empezar peor, jarro de agua helada en el minuto 3 de partido cuando el Borussia de Dortmund se adelantaba en el marcador, pero... ahí estábamos los Sevillistas igual que en aquellas grandes ocasiones para empujar a los nuestros.
En el post de ayer decía que seguramente desde la grada no podríamos hacerlo todo, pues son al fin y al cabo los jugadores los que juegan, pero no tengo ninguna duda de que el Sevilla FC no se hubiera clasificado jamás para los dieciseisavos de final de la UEFA Europa League a no ser por el empuje que recibió de los aficionados que acudimos al Ramón Sánchez Pizjuán.
Sí, allí estábamos todos con nuestras banderas, los pelotas, los protestones, los oficialistas, los críticos... LOS SEVILLISTAS.
La afición más grande del mundo, la que tiene sello propio aunque algunos no se terminan de enterar, esa que nunca se merece ser señalada con el dedo porque lleva toda la vida entendiendo de fútbol.
La que sabe, la que opina, la que apoya, la que exige, la que comprende cualquier situación, la que supo captar perfectamente el mensaje de lo que se debía y se tenía que hacer en un partido tan importante y decisivo.
Nuestro Sevilla nos necesitaba y por eso pusimos todo lo que estaba en nuestras manos, en nuestras gargantas... y estuvimos donde teníamos que estar.
Jamás un empate me supo a tanto, porque reconozco que no las tenías todas conmigo, los alemanes aparte de ser un muy buen equipo, es un conjunto que tienen hambre, y eso en el fútbol es fundamental.
Me gustó mucho el Sevilla de la primera parte.
Todo pintaba bastos cuando el Borussia se adelanta en el marcador, pero el Sevilla FC no se pone nervioso y no aparece la ansiedad.
Romaric y Luís Fabiano disponen de oportunidades para empatar, el equipo quiere, lo intenta... y hasta puede.
Y es Luís Fabiano le pone el empate a Romaric en bandeja, en una gran jugada que se había marcado Kanouté, que precisamente fue quien lograría el 2-1 en un buen balón servido por Perotti.
Todo sucedió en un abrir y cerrar de ojos, dos minutos mágicos que trajo a Nervión la magia de las grandes ocasiones, dos minutos que al fin y a la postre determinaron la continuidad del Sevilla FC en competición europea.
Es cierto que Kanouté tiene ya 33 años, pero Kanouté (a mi se me agotaron ya hace mucho tiempo los calificativos para referirme al mejor jugador de la historia del Sevilla FC) sigue siendo mucho Kanouté.
El malí se retira lesionado en el minuto 41 de partido, gracias a Dios cuando se lesiona ya se había remontado, y el Sevilla FC ya no sería el mismo.
La segunda mitad comienza de la misma forma que lo hizo la primera: jarro de agua un poquito menos helada, porque el empate servía, pero quedaba aún un mundo por delante.
Y ahí estaba la grada de Nervión empujando como nunca y presionando como sólo nosotros sabemos hacerlo.
Bajó el Sevilla FC y se creció el Borussia de Dortmund, porque es un buen equipo, porque el empate no le servía para nada y, porqué no decirlo, porque era lo normal.
Un enfermo no se levanta del suelo dándole a un gran rival una paliza, si eso se produjese... o el enfermo no está tan enfermo, o el rival no es tan bueno.
El Sevilla ha dado señales de vida, de recuperación.
La primera parte ha sido muy buena teniendo en cuenta lo que tenía delante y con un resultado favorable al equipo rival.
En la segunda al Sevilla FC no le ha quedado otra que contener la embestidas alemanas y a ver pasar los minutos.
Luís Fabiano tuvo en sus botas el 3-2 que nos hubiera ahorrado el sufrimiento de los últimos minutos del encuentro, pero... yo me apunto a sufrir así todos los partidos si al final conseguimos los objetivos.
Ojalá el dicho de que las cosas no son como empiezan, sino como terminan, sirva también para la liga.
Aunque el rival del domingo no sea el más propicio para levantarse.
Tampoco los alemanes lo eran a priori y ya ven ustedes...
Ojo, sigo viendo cosas en el centro del campo y en la defensa que no me gustan (que Alexis se quite la camiseta a la media hora de partido para celebrar un gol conseguido además por otro compañero, con la consiguiente tarjeta amarilla, y que el central de mi equipo tenga que jugar una hora de partido con una tarjeta amarilla es para decirle a este futbolistas un par de cositas por esto... y otro par de cositas por como permite a Subotic que remate a placer en el empate a dos de los alemanes), pero hoy no es el día más indicado para ello.
Porque hoy toca por fin disfrutar, pero por favor, que los árboles no nos dejen ver el bosque.
Esta vez contra todo pronóstico, porque el Borussia de Dortmund no es el Almería, ni el Getafe, ni el Mallorca... el Sevilla FC se levanta del suelo y los Sevillistas deseamos que sea para que se quede en pie durante mucho tiempo.
Fútbol es fútbol, decía un tal Vujadin Boskov.


