
Llevo 24 horas sin dar crédito al horroroso partidito que el Sevilla FC realiza ante el Mallorca.
24 horas sin ganas de reír y 24 horas preguntándome muchas cosas, demasiadas.
Pero 24 horas sin encontrar respuestas a esas preguntas.
No, no ha sido un buen día, ni mucho menos.
Ni siquiera las buenas noticias que esta mañana me llegaron desde Blogosfera Sevilla FC para Latidos de Nervión han podido levantarme el ánimo, porque hay días que uno no está para nada. Pero vaya desde aquí mi agradecimiento.
Tampoco ese contador del blog, y que tanto molesta a algunos, ha conseguido arrancarme una sonrisa, y mira que me ha dado motivos hoy para ello.
Porque no comprendo como un equipo que se juega la cuarta plaza del campeonato puede salir con tanta apatía y realizar un partido tan horrible desde el minuto uno al noventa y tres.
No entiendo como un aficionado puede ver lo que no es capaz de captar un profesional.
Porque si el profesional lo capta y no hace nada a respecto... me pongo aún más de mala leche.
Pero bueno, como ya he escrito en post anteriores, esto es lo que hay y con esto se piensa tirar hasta final de temporada, así que será mejor no darse cabezazos contra la pared.
Ya dije en el post de ayer todo lo que tengo que decir, lo cual he mantenido como página principal del blog durante todo el día, porque esa es la forma que tengo de desahogarme y contaros mi opinión de las cosas.
Ya lo que le faltaba al día es que Luís Fabiano será baja entre 2 y 3 semanas, que espero que no sea el doble como casi siempre que se ofrece un plazo desde los servicios médicos del Club, debido a una rotura muscular.
Por lo pronto el brasileño se perderá los dos próximos partidos de liga ante el Getafe y Villarreal, y el partido de la Europa League en París ante el PSG.
La gotita que le faltaba al vaso de hoy.
24 horas con la moral por los suelos sí, pero deseando que mañana salga de nuevo el sol.
Porque hay dos opciones, quedarse de brazos caídos, o intentar levantarse lo más rápido que se pueda.
Y yo me quedo con la segunda de estas dos opciones.
Aunque el próximo sábado me la vuelva a dar, pero no se cae el que no se levanta. Y yo no pienso quedarme más tiempo con la cara de tonto que me dejó el partido ante el Mallorca.
Así que... me río por no llorar, pero me río.
Dice el refrán que al mal tiempo buena cara...
Por lo cual permitirme que os invite a unas risas con lo mejor que he encontrado.
Ya veréis como mañana será otro día.


