
Nada nuevo, sino más de lo mismo.
Ojo, ni tengo ganas de hacer sangre, ni soy ventajista tras este nuevo tropiezo en Nervión, pero ya lo he dicho en repetidas ocasiones, la última en el post de ayer.
Pero nada, Gregorio Manzano continúa dándose cabezazos contra la pared una y otra vez, y yo no me pienso cansar de repetir lo mismo: cuando las bandas no están bien, lo mejor que se debe de hacer es dejar de una vez con bandas que restan y que no aportan.
El Málaga llegó al Ramón Sánchez Pizjuán como farolillo rojo y equipo más goleado. Pues bien, este es el momento elegido por Gregorio Manzano para jugar con un sólo punta y cinco centrocampistas.
Increíble pero cierto, ni ante la visita del Real Madrid en Copa se atrevió Manzano a poblar tanto el centro del campo y dejar sólo a un delantero arriba.
Que me lo expliquen porque yo no entiendo nada, a no ser que hayamos jugado con el FC Barcelona de Messi y yo no me haya enterado todavía.
Que no Manzano, que no. Que en el fútbol no consiste en poner a mas hombres en el centro del campo para tener el control del partido, que no, ¿para qué quieres a cinco hombres en la medular si por delante sólo tienes a Luís Fabiano?, ¿se te olvida que hay que marcar?
Cinco hombres en el centro del campo y las dos bandas que no te aportan nada, pero... las dos bandas hasta el minuto 93 de partido.
El partidito de Perotti ha sido para verlo, aunque se haya entonado algo en el último tramo del encuentro, y el de Jesús Navas... mejor ni hablamos.
Y el entrenador del Sevilla FC espera un mundo para hacer el segundo cambio, Negredo sale en el minuto 76, y además no realiza el tercero.
El Sevilla FC ofrece un pobre espectáculo ante el colista, pero es que además la mano del entrenador no existe.
Asenjo, el portero titular del Málaga, se lesiona en el minuto 6, y yo no se si el portero suplente malagueño es bueno, malo o regular, porque no ha tenido que parar absolutamente nada en todo el partido. Con eso creo que ya está todo dicho.
Los primeros 45 minutos fueron horrorosos.
Un Sevilla lento, sin ideas y sin patrón de juego alguno.
Sólo pelotazos en largo de Romaric mientras que Perotti no se iba ni de Maresca, que ya es decir.
La única ocasión de la primera parte estuvo en las botas de Baptista.
Triste pero cierto.
En la segunda parte el Sevilla salió algo mejor, hacerlo peor que en la primera era prácticamente imposible.
En el minuto 3 de la reanudación Alexis tiene una oportunidad de oro que desaprovechó de manera incomprensible.
Más tarde Kanouté tuvo un cabezazo limpio que la mandó arriba y... pare usted de contar porque no hubo nada más.
Eso sí, Muñiz Fernández se tragó un penalti como un piano por mano de Maresca, pero me niego en rotundo en dedicarle al árbitro más que estas tres líneas, porque al Málaga hay que ganarle con Muñiz o con la madre de Muñiz.
Lo siento, pero me da vergüenza quejarme del árbitro tras el partido que el Sevilla FC, y su entrenador, han realizado ante el último de la clasificación.
Mientras tanto Jesús Navas demostraba no ser ni la sombra de ese Navas campeón del mundo. Es más, pedía el cambio a gritos pero Manzano debía de estar con tapones en los oídos y las gafas sucias.
Vaya chasco que me estoy llevando con el entrenador del Sevilla...
Lo mismo es que me ilusioné demasiado pronto con su llegada pues llevaba mucho tiempo sin ver un entrenador de verdad en el banquillo de mi equipo, pero Gregorio Manzano me está defraudando una barbaridad.
No veo la mano del entrenador en el Sevilla por ningún lado.
Bueno, para ser justos, quiero acordarme del partido ante el Atlético de Madrid en casa y frente al Villarreal en la Copa, pero... creo que eso es demasiado poco para un entrenador que lleva ya 30 partidos oficiales al frente del Sevilla FC.
Lo de cambiar a hombre por hombre lo hace hasta mi hijo pequeño que sólo tiene nueve años, yo a un entrenador de elite le pido mucho más, algo que no seamos capaces de ver los que somos simplemente aficionados, y no al revés.
Porque... mucho cobra Manzano para lo poco o nada que está aportando al Sevilla FC.
Una lástima, porque la jornada se había puesto propicia para recortar con los de arriba, pero así es imposible. Ni con la visita a Nervión del farolillo rojo, el Sevilla FC se aprovecha de los tropiezos de los demás.
Y gracias a Andrés Palop, porque en el último minuto del partido nos pudimos quedar incluso sin el punto de este empate a nada.
Para terminar quiero manifestar una cosa que me molesta mucho.
Que dejen de hablarme de una vez de clasificación para Champions.
Seamos serios, por favor.



