
Está claro que el listón de la mentira en el periodismo no tiene límite y se eleva un poco más cada día.
Existen periodistas que carecen del mínimo tacto necesario para palpar el ridículo de sus ¿informaciones?.
Pongo en interrogación lo de "informaciones", porque cuando se falla una, otra, otra... y otra vez, no se le puede llamar información a lo que no lo es, pues es precisamente todo lo contrario, es decir una desinformación constante.


