
Deportivo de la Coruña 3, Sevilla Fútbol Club 3.
Muchas, muchísimas cosas han ocurrido en Riazor.
Muchas de ellas necesitan explicación, porque dan para mucho en un partido loco y con mucho que comentar.
Pero comencemos por el principio.
Empanada gallega de un Sevilla FC que hace una primera hora de partido horrible.
Sale el equipo de Gregorio Manzano a jugar en Riazor como si se tratase de un partido de pretemporada, con lo mucho que se juega el Sevilla en todos los partidos que restan de liga, repito, en todos.
Un Sevilla sin actitud y sin ideas es incapaz de tirar ni una sola vez a puerta en los primeros 45 minutos de un partido insulso, feo, aburrido... y para olvidar.
Sigue el entrenador del Sevilla empeñado en jugar con un 4-4-2 cuando las bandas en este equipo no están actualmente para nada.
De la defensa, y de la facilidad que los rivales para desbordar a la línea defensiva... mejor no decir nada, porque ya lo he escrito en numerosas ocasiones.
Pero me voy a repetir una vez más en algo que hace tiempo que tengo muy claro: el mejor lateral izquierdo de este equipo está ahora en Almería.
No es tiempo de experimentar, y a Manzano le dio por salir con Fazio y Renato como pareja de mediocentros. Si a esto le sumamos la "aportación" que en la zona ancha del campo hacen Alfaro y Capel... pues apaga y vámonos.
Pero si en el minuto 60 de partido con un 2-0 en contra, y con un jugador menos por la expulsión de Palop, nos dicen que este Sevilla mal posicionado y aplatanado, va a conseguir tres goles en Riazor en los últimos 30 minutos... no nos lo hubiéramos creído.
Y a todo esto llega lo increíble.
El Sevilla con diez es un Sevilla muy diferente al Sevilla con once.
El Sevilla cuando se queda con diez saca amor propio, intensidad, garra, se rebela... y no se parece en nada al Sevilla de la primera hora de partido.
Al Sevilla le bastan con 16 minutos para darle la vuelta al partido.
Negredo en el 62, Escudé en el 73 y otra vez Negredo en el 78 le dieron la vuelta a un marcador que le daba al Sevilla tres puntos de oro.
Pero la remontada quedó minimizada porque llegó el minuto 88 de partido y otra polémica arbitral perjudica nuevamente al Sevilla FC.
El juez de línea que cubría el ataque del Deportivo, que en el minuto 69 no vio una clarísima agresión de Lassad a Alexis y que debió de dejar al Deportivo con 10 jugadores, levanta la bandera para señalar fuera de juego de Laure (aunque el asistente haya querido posteriormente vender la burra de señalar una falta y no un fuera de juego) pero finalmente se raja, baja el banderín y no quiere saber nada.
Ayza Gámez, en una de esas cien ocasiones en las que el árbitro ignora la decisión de su linier, da gol y el Sevilla es nuevamente perjudicado.
Porque el no gol del pasado miércoles en Nervión, es con toda seguridad gol clarisímo tanto en Madrid como en Barcelona.
Porque si el linier levanta el banderín el juego se para en Madrid, en Barcelona... y hasta en Riazor.
Y eso es lo que hay, el miércoles la decisión del linier sí vale, pero el sábado no.
Dicho esto, ¿por qué Javi Varas y la defensa del Sevilla están más pendientes del linear que de la jugada?
Vaya sangre que demuestra Fazio en el primer gol del Deportivo.
Vaya con Alexis Ruano, vaya tela marinera.
Una vez más el que me ha gustado más de la defensa ha sido Sergio Sánchez, y eso que no ha jugado, pero me ha encantado como ha salido del banquillo para colocar su nariz a un centímetro de la cara del linier. Capitanía para este hombre ya por favor, que este sí que tiene sangre.
El partido, además deja la baja de Palop para el partido del miércoles en el Bernabeu.
El partido deja las ganas de un Acosta que no vuelve la cara en ninguna jugada, y que con nueve compañeros, hizo más que Alfaro con diez.
El partido deja claro que Romaric, a expensas de Medel y Rakitic, es el Capitán General en el centro del campo del Sevilla.
El partido deja claro que Negredo está en un momento muy dulce.
El partido deja claro que es muy difícil ganar cuando encajas tantos goles, porque todo lo que se consigue arriba... se tira a la cuneta por la parte de atrás.
El partido deja claro que el entrenador se equivocó en el once inicial. Vaya desengaño que me estoy llevando con Gregorio Manzano... porque en muy pocos partidos has demostrado la mano de un buen entrenador, y me estás dando a pensar que ante el Villarreal sonó la flauta, porque si no es así... de verdad que no entiendo el planteamiento del miércoles ante el Madrid y ahora el de La Coruña.
El partido de Riazor deja claro, una vez más, que para clasificarse en puestos Champions hace falta mucho más que lo que el Sevilla FC sale a hacer en Riazor.
El partido de Riazor deja claro, que se ha dejado escapar un tiempo precioso para solucionar errores.
El partido de Riazor deja claro que el Sevilla FC de Kanouté, de Navas, de Romaric, de Medel, de Rakitic... tiene y debe de ser otro Sevilla muy diferente al que durante 60 minutos en Riazor aburrió hasta a las ovejas.
Del desastre pasamos a la inesperada alegría.
De la inesperada alegría... al cabreo.
Tal vez porque no merecíamos tanto.
Tal vez porque este año las decisiones arbitrales vienen todas en la misma dirección.
O tal vez porque... lo que hay ahora mismo es lo que hay, y esto no es otra cosa que gran pegada y errores a partes iguales.
Ojalá no sea demasiado tarde.
Porque... muchas, muchas cosas quedan por explicar del partido de Riazor.


